Para extraer la clorofila de las hojas y proceder a su análisis se pesa una pequeña cantidad de hojas (entre 0,5 y 1,5 gramos) y se añaden a un mortero con una cantidad equivalente de dióxido de silicio y se pulveriza poco a poco con un extractante, en este caso, para extraer la clorofila, empleamos acetona al 90%.